Yendo en tren a Barcelona, he escuchado la conversación de una perro flauta hablando con unos ancianos sobre pesca. De repente, por algún motivo, se han puesto a comentar el por qué el resto de españoles les odian tanto como catalanes, y que no tenía ningún sentido. A lo que la chica ha contestado, lo más diplomáticamente que ha podido: "nosotros no es que no queramos saber nada de España, es que nos están quitando nuestra cultura".
Si esta pobre desgraciada hubiese jugado alguna vez al Civilization, sabría que las fronteras no tiene nada que ver con la cultura. Supongo que debido a la creciente celebración del Halloween, también querrán separarse de los Estados Unidos.